Se inaugura en el sur de España la mayor geoda accesible del mundo

Para el hombre que descubrió hace 20 años una geoda gigante en Pilar de Jaravía, en el municipio de Pulpí, en la sureña provincia española de Almería, su próxima apertura al público el 5 de agosto será un momento para atesorar.

«Es un sueño hecho realidad para mí», dice Javier García Guinea, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que realizó el primer análisis de muestras de minerales de los cristales gigantes de yeso encontrados en una cavidad por miembros del Grupo Mineralogista de Madrid en 1999. Es él quien ha sido el principal responsable de hacerla accesible al público.

Las geodas son cavidades en la roca que están típicamente revestidas con cristales de cuarzo, calcita o yeso, formados simplemente a partir de una receta de agua, minerales y mucho tiempo.

Pulpí’s es ahora la geoda accesible más grande del mundo – la más grande está en Naica en México, pero temperaturas de 50ºC y una ubicación difícil hacen que sea imposible visitarla.

Como una de las primeras personas que se presentó en la antigua mina abandonada tras el descubrimiento de la geoda interior, García Guinea fue una de las que persuadió a la alcaldesa de Pulpí, María Dolores Muñoz, a tomar medidas para evitar el saqueo de los cristales traslúcidos.

Visitors will go on a guided tour of part of the old mine.

Un comité de representantes de la Junta de Andalucía, la Universidad de Almería, el CSIC y el Ayuntamiento consideró varias ideas menos viables y más costosas para dar a conocer al público la existencia del lugar, pero finalmente se convencieron de que abrirlo a visitas guiadas era la solución más práctica y deseable.

Con un presupuesto de 500.000 euros, se retiraron 700 toneladas de tierra y escombros de la mina para hacerla segura para los visitantes, y se construyeron puntos de acceso, lo que supuso uno de los mayores retos para convertir los cristales en una atracción turística, según José Ángel Solanilla, ingeniero minero y director de proyecto de Tecminsa, la empresa que llevó a cabo los trabajos. Finalmente, una escalera de caracol de hierro fundido permite al público descender los 40 metros desde la galería principal hasta la propia geoda.

Si bien ha habido cierta preocupación de que los recorridos por la mina Pulpí puedan llevar al deterioro de los cristales exquisitamente translúcidos de su interior, el geólogo de Tecminsa, Francisco Javier Fernández Amo, insiste en que el riesgo es mínimo. Dice que la Universidad de Almería ha diseñado un sistema de monitorización que incluye alarmas en caso de superarse el número de visitantes, así como sensores que controlan la temperatura, la humedad y los niveles de CO2.

Con un costo de 22 € por persona, los tours en grupo tienen un máximo de 12 visitantes en un tramo de 500 metros dentro de Mina Rica, terminando en la enorme geoda.

En los 20 años transcurridos desde su descubrimiento, los científicos han confirmado la singularidad y el tamaño de los cristales -a veces de hasta dos metros- alimentándose en rincones y grietas torpemente pequeños para obtener muestras.

Fernández Amo atribuye gran parte de la formación de la geoda de Pulpí a la actividad volcánica que tuvo lugar hace millones de años en esta zona. «Los fluidos llenos de minerales se inyectan en las capas o grietas», explica, añadiendo que primero se forma la cavidad y luego el depósito mineral dentro de ella.

La cavidad de Pulpí fue posiblemente creada por la karstificación de las dolomías que forman la sierra de Aguilón. En cuanto a los cristales, la teoría sugiere un modelo kárstico-hidrotérmico mixto, es decir, la presencia de yeso y calcita reaccionando con las aguas calientes de la actividad volcánica.

Único
En junio de 2000, este periódico publicó el título’Geoda gigante encontrada en una mina de Almería sorprende a los científicos’. En el reportaje, Javier García Guinea afirmó que una búsqueda en bases de datos internacionales había confirmado que no se había encontrado nada parecido.

José Ángel Solanilla, a mining engineer, holds up gypsum crystal found inside Mina Rica.

«Los prismas de cristal que miden un promedio de medio metro cubren toda la cavidad – piso, techo y paredes – que tiene la forma de un balón de rugby. Son mucho más grandes que las que se encuentran en las geodas más grandes accesibles de la Tierra, como la del sur de Brasil, donde las geodas de cuarzo amatista pueden medir hasta un metro de diámetro», dijo.

La geoda azul de Pulpí es otro elemento de interés, según Fernández Amo, quien explica que la tonalidad se debe a la presencia de estroncio, y que la cavidad era de más de 20 metros de tamaño pero fue destruida en gran parte por las actividades mineras. El sitio fue una mina de trabajo desde mediados del siglo XIX hasta finales de la década de 1960, produciendo primero hierro, luego plata y plomo.

Ahora parte de la atracción de la mina son esas «catedrales subterráneas» que alcanzan una altura de hasta 40 metros, y la ropa que llevaban los mineros en esa época, que ahora se exhibe. Otros elementos a destacar en la mina son la abundancia de celestina (una variedad de sulfato de estroncio), barita y siderita. También hay muestras de lapis specularis – un yeso transparente que se usaba como vidrio en las ventanas de los palacios romanos.

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