traducción jurada

¿Sabes qué es y para qué nos puede servir una traducción jurada?

Seguramente habrás oído hablar de las traducciones juradas y su uso en determinados ámbitos, aunque es posible que no sepas exactamente en qué consiste y para qué se utiliza. No te preocupes, que en este artículo te lo vamos a contar todo. Sigue leyendo y descúbrelo.

¿Una traducción jurada? ¿Eso qué es?

Bueno, la traducción jurada es la forma en la que un documento específico se traduce de forma que tenga validez oficial. Puede recibir otros nombres como traducción certificada también. Esta traducción cuenta con un, digamos, accesorio complementario que se utiliza en los juzgados en caso de que el procesado no sepa comunicarse en el idioma del país que lo procesa. Es el intérprete jurado, quien traduce de viva voz todas las palabras de esa persona.

Una característica fundamental de este tipo de traducciones es que garantiza que su contenido es exacto al del texto primigenio, pero claro, vertido a otro idioma. Además, son válidas legalmente hablando.

El uso de estas traducciones no es otro que asegurar que la información que contienen es veraz. Hay algunos organismos e instituciones en las que son obligatorias, como por ejemplo, si nos hemos sacado una carrera universitaria en Estados Unidos, para convalidarla en España, puede ser necesaria.

Respecto a cómo deben ser, la respuesta la podemos encontrar en nuestra normativa legal, que es la que estipula cómo se debe firmar y sellar este documento para hacerlo válido legalmente, que no se podrá presentar en formato digital. La traducción deberá ir firmada por el traductor, añadiendo su nombre, en qué idioma ha sido traducida y los datos de contacto del traductor.

Es importante saber que no hay una norma fijada para ellas, pero sí algunas convenciones internacionales para la buena praxis. Por ejemplo, cuando aparezcan en el documento frases en un idioma diferente al del texto original, se dejarán sin traducción, de forma que se demuestre que el traductor no posee la habilitación para dicha lengua. Nombres propios, direcciones de correo y calificaciones estudiantiles tampoco se traducen.

En caso de que se nombren Instituciones, habrá que ver si hay una traducción oficial de las mismas. Es decir, la Xunta de Galicia, tiene su web traducida a distintos idiomas, pero si no, la traducción será lo más literal que sea posible.

Por otro lado, si bien hay que ser lo más fiel al documento original que se pueda, es necesario adaptar algunos aspectos, para que sea una traducción mucho más clara y legible. Entre los elementos que hay que adecuar a la traducción están las abreviaturas, las horas y fechas así como las cifras, o alguna otra palabra o dato que estén en otros caracteres que no sean los nuestros. Todo ello se adaptará, naturalmente, al idioma español.

En caso de que se aprecie algún error de ortografía o algún fallo, si bien no es necesario traducirlo, sí ha de indicarse para que conste, de igual modo que si en el documento hubiera alguna parte que no se pueda leer.

¿Quién está autorizado para hacer las traducciones juradas?

Las personas que pueden hacerlas son los traductores jurados, a los que designan el Ministerio de Asuntos Exteriores. Su nombramiento se realiza a través de un examen oficial, por méritos conseguidos o porque son Licenciados en Traducción e Interpretación.

Las Comunidades Autónomas pueden nombrar intérpretes y traductores jurados, todas ellas.

Las traducciones juradas son documentos muy complicados de hacer, y por eso es fundamental que quienes se encarguen de su realización sean profesionales cualificados y con mucha experiencia. No olvidemos que una traducción de estas características es legalmente válida, por lo que no hay ni un solo aspecto en ella que no haya que hacerse siguiendo exactamente las pautas marcadas por la normativa legal.

Si no se siguen las pautas marcadas en la legislación vigente para realizar de forma correcta estas traducciones, pueden ser rechazadas por las autoridades y, por lo tanto, no cumplirán sus objetivos.

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